LOS SANTOS EN LA IGLESIA CATOLICA
I. LA FABRICACION DE LOS SANTOS
Desde la época del papa San Clemente en el siglo I, se
empezaron a investigar los procesos y las actas de martirio de
los cristianos que habían sido sacrificados en tiempos
de las persecuciones del imperio romano.
Inicialmente era el mismo fervor popular que proclamaba el culto
a los santos, ya que "la voz del pueblo, es la voz de Dios";
más tarde, los obispos hicieron trasladar a sus diócesis
las reliquias de un santo o mártir.
En la antigüedad el Papa oraba de rodillas ante la tumba
del postulado a santo, le rendía culto, tocaba las campanas
y así éste quedaba canonizado.
En los primeros siglos del cristianismo, se hicieron famosas
las peregrinaciones como la ruta de Santiago de Compostela en
España, o la tumba de los santos apóstoles Pedro
y Pablo en Roma.
En el año 993, el papa Juan XV intervino personalmente
en este proceso al canonizar formalmente a San Ulrico de Augsburgo
(Alemania).
En el año 1234, el papa Gregorio IX se reservó
el derecho de la canonización de un santo(a) a los altares
de la Iglesia Católica.
El papa Sixto V, creó en el año 1588 la congregación
de los Ritos o más bien conocida como la de la Causa de
los Santos, quienes investigan cuidadosamente todos los detalles
de la vida, los escritos y los milagros de los "presuntos"
siervos de Dios.
El papa Urbano VIII estableció en el año 1634 las
normas eclesiásticas para seguir dicho proceso jurídico,
que se ha mantenido vigente hasta nuestros días.
Con la reforma del Código de Derecho Canónico en
1983 bajo el pontificado de Juan Pablo II, se facilitó
el camino de beatificación y canonización.
Este proceso consta de tres partes:
La primera es la confirmación de las virtudes heroicas
del postulante tales como las teologales: fe, esperanza y caridad;
así como también los frutos del Espíritu
Santo: el amor, la fe, la prudencia, la justicia, la templanza,
la fortaleza y demás (Gálatas 5,22-23; Colosenses
3,12-14); que se hace después de cinco años de su
muerte, y es llevado a cabo por un promotor (persona o grupo)
quien se dirige al obispo de la respectiva diócesis. Este
eleva una propuesta oficial a la Santa Sede, haciendo llegar toda
la documentación recolectada que puede incluir cualquier
carta, sermón, alocución, artículo, ensayo
o libro escrito por aquél, así como comentarios
importantes de él o ella que hayan merecido en el transcurso
de su vida; y se le da el título de "Siervo de Dios".
Cuando los tribunales de Roma verifican que la vida cristiana
del postulado fue heroica, y por lo menos dos teólogos
hayan examinado con lupa de detalles cada palabra, de a cuerdo
con la ortodoxia doctrinal, lo denominan "Venerable".
Para esta primera parte no existe una ceremonia especial.
El segundo paso es la "beatificación", que se
cumple en un lapso de tiempo no menor de veinte años, y
es realizado en la Curia Romana por la Congregación destinada
para tal fin, quienes nombran a su vez un "promotor de la
fe" del Vaticano, más conocido como el "abogado
del Diablo", así como también un postulador
o "abogado de Dios"; en compañía de varios
cardenales y teólogos consultores.
En esta etapa es necesario distinguir las dos categorías
de santos que existen: los mártires y los confesores; los
primeros que fueron los que derramaron su sangre por Cristo, no
necesitan inicialmente de un milagro, mientras que para los segundos
si se cumple esta norma, que tiene que ser autorizado por un grupo
de 70 científicos y médicos destacados de diferentes
universidades e institutos, muchos de los cuales no son católicos.
Ya después de cumplidos todos los requisitos es llamado
"bienaventurado", y puede recibir un culto restringido
de su imagen y reliquias en ciertas iglesias, ordenes religiosas
o regiones, aunque en algunas ocasiones específicas esta
autorización tiene un alcance a todo el mundo católico.
En la ceremonia de beatificación se pinta un retrato del
candidato(a), o también representando el milagro que se
le atribuye; igualmente, se imprimen folletos y estampas de su
persona, con anterioridad se exhuman sus restos mortales para
comprobar sus autenticidad, y si se hayan reliquias personales
se pondrán en un relicario y se le ofrecerá al Papa,
al lado de una semblanza biográfica especialmente encuadernada
y un ramo de flores.
La tercera fase es la "canonización", que se
da después de una revisión general de la vida del
beato(a), más la confirmación de un nuevo milagro
que es obligatorio para ambas categorías. Posteriormente,
el Papa como jefe supremo de la Iglesia de Cristo, y haciendo
uso del derecho de la infalibilidad pontificia, lo eleva a los
altares a la categoría de "santo", muchas veces
en la propia basílica de San Pedro del Vaticano, y lo anota
en el catálogo del libro de los santos. El Romano Pontífice
también destina la fiesta litúrgica del santo(a),
que se da el día de su muerte, pues teológicamente
es el paso de esta vida terrenal a la recompensa final en el reino
de los cielos.
II. DATOS EN GENERAL
El profeta Isaías escribió: "Santo, santo,
santo es el Señor" (6,3).
El llamado a la santidad es un decreto divino, así por
ejemplo en el libro del Levítico (19,2); encontramos el
siguiente enunciado: "Sean ustedes santos, pues yo, el Señor
su Dios, soy santo".
La santidad se ha definido teológicamente como la manifestación
del Altísimo en los seres humanos, para que caminen en
su presencia y cumplan sus mandatos.
Existe tres clases de culto sagrado:
a. Latría (o adoración), es exclusividad de Dios
(Exodo 20,3; Deuteronomio 6,13).
b. Hiperdulía (o veneración especial), se le da
a la Virgen María (Lucas 1,28.42.48).
c. Dulía (o veneración), a los santos(as) (Salmo
97,11; Proverbios 10,7).
Los católicos romanos no son los únicos que practican
el culto a los personajes sagrados, así por ejemplo:
a. Los Budistas veneran a sus Arahants y Bodhisattuas, y en el
Tíbet, a los Monjes Lamas.
b. Los Hindúes reverencian a los Gurús o Santones,
maestros espirituales de vida asceta.
c. Los Musulmanes tienen a sus Awliya Allah o "amigos íntimos
de Dios", y sus respetados Sufíes.
d. Los Judíos conservan la memoria de sus patriarcas como
Abraham, Moisés o el rey David; así como también
algunos mártires, filósofos, rabinos y otros Tsaddikim
(hombres justos).
e. En el Cristianismo, la Iglesia Ortodoxa Rusa mantiene una
devoción hacia los Santos Padres de la Iglesia Oriental,
algunos patriarcas y mártires, incluyendo a los zares como
Nicolás II. Igual ocurre con la Iglesia Anglicana que mantiene
en su liturgia el calendario a los santos; asimismo, los evangélicos
conservadores (o luteranos), le rinde especial admiración
a los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del
Nuevo Testamento.
Un teólogo español de la época de Felipe
IV, Francisco de Sosa, obispo de Canarias, hizo una clasificación
de los santos en varios grupos:
a. Los declarados como tales por el Antiguo Testamento, por los
Evangelios y las Actas de los Apóstoles.
b. Los "santos", que deben ser reconocidos por la iglesia
de acuerdo a la tradición antigua.
c. Los santos canonizados por las normas eclesiásticas
vigentes.
d. Los beatificados por el mismo procedimiento.
e. Aquellas personas de que se tienen noticia de que vivieron
con santidad e incluso hicieron milagros, y son venerados por
los fieles en culto privado.
Para otros teólogos existe solamente tres categorías:
a. Todo aquel que está en el cielo, ya que participa de
la visión beatífica del Padre Celestial y está
confirmado en la gracia (Colosenses 1,12).
b. Los cristianos que están en gracia de Dios participan
de este privilegio, y por eso los apóstoles Pedro y Pablo
usan la palabra "santo", para referirse a los fieles
y a las comunidades de creyentes (Hechos 9,32; Romanos 1,7; 15,31;
1Corintios 1,2; 16,1; 2Corintios 1,1; 13,13; Efesios 1,1; Filipenses
1,1; Hebreos 3,1); ya que por el bautismo somos liberados del
pecado y unidos en Cristo Jesús, quien es el "Santo
de los santos" (Hebreos 7,26).
c. Aquellos que son reconocidos por la Iglesia Católica
y se presentan como modelos de conducta e intercesores ante el
Todo Poderoso.
En la "imitación de Cristo" cada santo(a) tiene
su propia visión de lo que es la santidad, y en ninguna
otra faceta de la historia de la humanidad, se encuentra tanta
variedad como en la galería de los santos; pues los hay
desde papas, cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos,
monjes, religiosos(as), emperadores, reyes y reinas, militares,
políticos, abogados, médicos, campesinos, niños(as)
entre muchos otros.
La práctica de celebrar la liturgia sobre las tumbas de
los mártires en las catacumbas de Roma, fue instituida
por el papa San Félix en el año 269
En Africa del Norte, desde el siglo IV, las reliquias de los
mártires eran objeto de culto privado, los fieles las llevaban
sobre sí, encerradas en relicarios o en cajas de hierro.
En el siglo VI, los Papas decidieron que debían incluirse
restos de mártires en los altares destinados a la celebración
de la misa, en la llamada piedra de ara.
Las iglesias de Occidente enviaban a Roma peregrinos entre los
siglos VI y IX, para que adquirieran huesos de mártires
sepultados en las catacumbas.
En la época de la Contrarreforma, la Santa Sede se inclinó
a "depurar" el santoral, cuando se encontraron actas
apócrifas o dudosas, santos cuya existencia histórica
no estaba comprobada y hechos controvertidos y disputados.
El 10 de mayo de 1969, Pablo VI, hizo una exclusión de
33 santos que nunca se comprobó que existieran, y que no
deben ser nombrados en oraciones especiales en sus fiestas, fueron
además borrados del catálogo oficial y del calendario
litúrgico; tales como Santa Bárbara, la joven mártir
que se ignora la época en que vivió, patrona de
Cuba; se le invoca contra la muerte repentina y los rayos. San
Jorge, que peleó con el dragón, patrono de Gran
Bretaña, Alemania y Portugal; martirizado en el siglo IV.
En la Edad Media se le consideraba como el prototipo de los caballeros.
San Nicolás, protector de los cautivos, marineros y de
los niños, murió a mediados del siglo IV; es también
custodio de Rusia y Turquía, la leyenda de este santo obispo
se debe a su generosidad con los pobres. san Valentín,
patrono de los enamorados, se cree que fue un sacerdote del siglo
III que fue martirizado, por casar parejas en tiempos de las persecuciones
del imperio romano. San Cristobal, todavía objeto de veneración
por los viajeros, la Iglesia considera como leyenda el hecho que
se le atribuyó de cruzar un río llevando al pequeño
Jesús; se dice igualmente que era un gigante que vivió
a fines del siglo III en Sardis, capital de Lidia, en Asia Menor
. Muchas de las catedrales góticas y románicas tienen
imágenes suyas; en otros tiempos, los feligreses hacía
peregrinaciones a la catedral de Auxerre, que conserva una estatua
gigantesca y las mujeres embarazadas lo invocaban para tener un
parto feliz.
Juan Pablo II ha proclamado más beatos, que en cuatro
siglos todos sus predecesores juntos; y ha canonizado a más
santos, de todos los que se contaban desde el siglo XVI.
El promedio de espera de la mayoría de los santos proclamados
bajo el pontificado de Juan Pablo II es de 300 a 400 años.
Los beatos elevados a este rango en este mismo periodo no han
pasado de 50 a 100 años.
En conjunto los papas venerados como santos por la Iglesia son
ochenta, muchos de los cuales fueron martirizados en los primeros
cuatro siglos del cristianismo; de éstos solo tres fueron
canonizados después de un proceso: Celestino V, Pío
V y Pío X. Los Pontífices beatos son en cambio ocho,
incluyendo a los dos últimos: Pío IX y Juan XXIII.
En la actualidad hay pendientes cerca de 2000 procesos de beatificación
y canonización en la Congregación para la Causa
de los Santos.
En XXI siglos de existencia hay unos 10000 santos(as) en la Iglesia
Católica.
La corona (o semicírculo) que se les coloca en las imágenes
y cuadros en la cabeza de los santos recibe el nombre de nimbo.
Se atribuye su origen a los antiguos egipcios, quienes acostumbraban
colocar sobre la cabeza de sus dioses una representación
del disco solar. Desde el siglo III el cristianismo lo usa sobre
la cabeza de Jesús, como símbolo de la gloria celestial,
de la luz, de la inteligencia y de sus virtudes. En el siglo V
empezó a usarse para los ángeles, y en el siglo
VII aparece sobre la cabeza de los apóstoles, evangelistas,
y santos; generalizándose la costumbre.
La hagiografía es el estudio de la historia y tradiciones
de los santos. Durante el siglo I el papa Clemente I ordenó
que siete notarios escribieran todo lo referente al martirio de
los cristianos.
Desde el siglo XVII, los "Acta Sanctorum" reúnen
una serie de documentos en los que se relatan por épocas,
las anécdotas y testimonios de todos aquellos que son canonizados
por la iglesia Católica.
La devoción a San José empezó sólo
a partir del siglo XI y lentamente se fue extendiendo. El papa
Gregorio V, en 1621, decretó la fiesta de San José,
esposo de la Virgen María para el día 19 de marzo.
Posteriormente, Pío IX, en 1847, lo declaró patrono
de la Iglesia Católica. En 1898, León XIII, aprobó
y permitió repartir los escapularios de San José.
Ya en 1909 la Santa Congregación de Ritos, formuló
las letanías para que fueran rezadas por los creyentes;
en 1917, Benedicto XV lo llamó como el "patrono de
la buena muerte". Pío XII, en 1955, agregó
la celebración del 1 de mayo a San José obrero.
Juan XXIII resaltó más su culto al colocar su nombre
en el canon (parte central de la misa), y también lo nombró
custodio del concilio Vaticano II (1962-1965).
El día de la fiesta de todos los Santos, nació
en las catacumbas de Roma, al honrar de forma general a muchos
mártires que en tiempos de Diocleciano fueron inmolados.
Este día comenzó a celebrase en el siglo IV, en
Antioquía se realizaba una fiesta para todos los mártires
el primer domingo después de Pentecostés. El papa
Bonifacio IV en el siglo VII, estableció la fecha el 13
de mayo, día que También se celebraba del panteón
a la Virgen y a todos los mártires; durante la misa se
dejaban caer los pétalos de rosas rojas en forma de lluvia
como señal de júbilo y esperanza. Posteriormente,
El papa Gregorio IV, fue quien después de trasladar gran
número de mártires desde las catacumbas a un panteón
Romano, lo denominó Iglesia de Santa María de los
Mártires, y consagró su fiesta el primero de noviembre
del año 835. Esta fecha fue escogida, por coincidir con
la terminación de la cosecha, cuando no faltarían
los víveres para la gran muchedumbre que ese día
se reunía. Hoy se honra en ella a todos los ángeles
y santos.
Los llamados Padres Apostólicos, fueron aquellos santos
que conocieron en vida a los Apóstoles de Cristo; como:
San Papías, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo,
San Clemente Romano, San Justino Mártir.
Se llaman Padres de la Iglesia, a los escritores de la antigüedad
cristiana (la patrística) tanto de la iglesia en Oriente
como en Occidente, que desde el siglo IV al VIII sintetizaron
las enseñanzas de la Biblia, los escritos de los Padres
Apostólicos y las actas de los primeros concilios; además
se distinguieron por la pureza de su fe y de su santidad; como
por ejemplo:
San Atanasio, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Nacianceno,
San Basilio, San Ambrosio.
Se denominan Doctores de la iglesia a los que a parte de su vida
de virtud sobresalieron por su ciencia eminente a la doctrina
del catolicismo, y que han sido declarados como tales por el Sumo
Pontífice o un Concilio Universal; muchos de los cuales
también fueron Padres de la Iglesia; en total son 33 como:
San Agustín, San Jerónimo, Santo Tomás de
Aquino, San Buenaventura, San Alfonso de Ligorio, San Juan de
la Cruz; incluyendo además a tres mujeres: Santa Catalina
de Siena, Santa Teresa de Avila y Santa Teresita del Niño
Jesús.
Santa Clara de Asís, fue proclamada la patrona de la televisión
por el papa Pío XII, debido a su facultad de ver cosas
desde otros lugares (clarividente).
Hay varios candidatos en la Santa Sede para ocupar este mismo
lugar en el Internet, los más opcionales son:
a. San Isidoro de Sevilla, un estudioso sacerdote español,
del siglo VII, a quien se le atribuye haber escrito la primera
enciclopedia del mundo; una colección de 20 volúmenes
de diferentes temas.
b. San Maximiliano Kolbe, sacerdote franciscano polaco, y destacado
periodista, creó varias imprentas y periódicos católicos
en el siglo XX.
c. El Arcángel San Gabriel, mensajero de Dios en la Tierra,
y patrono de las telecomunicaciones.
d. Santo Tomás de Aquino, consagrado escritor dominico
de la Edad Media.
Los santos(as) llamados "místicos" que tuvieron
dones o privilegios especiales, tales como: revelaciones particulares,
profecías, glossolalia (don de lenguas) o xenoglosia (hablar
en lenguas extranjeras); estigmas, visiones y sueños de
Jesús, María, los ángeles u otro santo; bilocación
(estar en dos lugares al mismo tiempo), clarividencia, levitación
(levantarse del suelo) y demás; no merecen un trato especial
cuando se estudia sus casos para ser elevado a los altares de
la Iglesia.
Hay que aclarar que ningún santo(a) incluyendo a la virgen
María pueden hacer un milagro. Solamente sirven de intermediarios
entre El Señor Jesús y los hombres (1Timoteo 2,5)
Para tener un ejemplo de los milagros que se les atribuye a la
intercesión de un beato(a) o Santo(a); presentamos la siguiente
lista:
a. Una novena ofrecida a la religiosa suiza franciscana María
Caridad que murió en 1943, logró en el año
de 1992 que una niña de cuatro años llamada Johana
Mercedes, pudiera caminar y hablar en Pasto (Colombia), donde
la beata fundó la Casa Madre de la Congregación.
b. En 1998, la mujer india Monika Bersa de 34 años, se
mejoró gracia a un milagro de la Madre Teresa de Calcuta.
Ella vio un rayo de luz procedente de la foto de la religiosa
fundadora de las Hermanas de la Caridad, mientras se encontraba
hospitalizada debido a un grave cáncer en el abdomen; al
día siguiente el tumor había desaparecido. El hecho
ocurrió un año después de la muerte de la
religiosa de origen albanés
c. En 1990, el mexicano José Barragán de 20 años,
debido a una fuerte depresión por el consumo de drogas
alucinógenas, se lanzó desde el tercer piso de un
edificio para suicidarse. El joven fue desahuciado por los médicos
que lo atendieron al presentar fracturas múltiples en el
cráneo, la espina dorsal y otras partes del cuerpo. Su
madre lo encomendó al entonces beato indio Juan Diego;
cuatro días después, su hijo salió del hospital
de la capital mexicana, andando por sus propios pies y sin apenas
rastros de las graves heridas sufridas en el accidente.
d. El canario Adalberto Gonzáles, fue curado de un cáncer
intestinal cuando tenía cinco años de edad en 1986,
por la intercesión del hoy santo hermano español,
Pedro de San José Betancur, fundador en el siglo XVII de
la orden de Hermanas Bethelmitas en Guatemala.
e. A la beata Madre Laura Montoya, religiosa colombiana y fundadora
de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa
Catalina de Siena, se le atribuye el haber sanado por su intercesión
un cáncer uterino a una mujer de 86 años, después
de haberse acostado en su cama.
f. Hay dos milagros atribuidos al fraile italiano y estigmatizado,
San Pío de Pietrelcina; el primero es el de Consiglia de
Martino, que se curó en 1992 de una rotura de un vaso linfático
que la llevaba irremediablemente a la muerte; y el del niño
Matteo Colella, que cuando tenía ocho años en el
2001, entró en coma por una meningitis fulminante, sus
padres lo llevaron a la celda del convento del fraile capuchino
en San Giovanni Rotondo, después de rezar por algunas horas
el infante se alivió sorprendentemente.
g. En 1966, Caterine Capitani, una monja napolitana que tenía
una enfermedad incurable, que no podía ingerir alimentos
y estaba desahuciada; le colocaron una foto del papa Juan XXIII
en su abdomen y rezaron. Pocos minutos después la monja
comenzó a sentirse mejor y pidió de comer.
h. En 1998, el niño argentino Manuel Vilar resucitó
después de dos días de ser declarado clínicamente
muerto, al haberse ahogado en una piscina. El milagro se produjo
al invocar la ayuda de la ya beata Maravillas de Jesús,
una carmelita descalza española del siglo XX.
La causa de beatificación que ha contado con mayor respaldo
fue la de monseñor José María Escrivá
de Balaguer. Después de su muerte ocurrida en Roma en 1975,
empezaron a llegar al papa Pablo VI, cartas de jefes de estado,
de ministros, senadores y diputados, de familias enteras, de personas
de todas las clases sociales y de todos los rincones del mundo;
incluyendo, las dirigidas por 69 cardenales y 1300 obispos (más
de la tercera parte de la totalidad). Fue declarado santo en el
año 2002, apenas 27 años después de haber
fallecido.
La ceremonia de beatificación más grande que se
halla presentado en la historia de catolicismo, se produjo el
10 de marzo del 2001, cuando Juan Pablo II en el Vaticano elevó
a la gloria de los altares a 233 mártires de la Guerra
Civil española de 1936; entre sacerdotes, monjas y laicos.
La Madre Teresa de Calcuta también batió récord,
pues fue proclamada beata en octubre de 2003; seis años
después de haber dejado este mundo. Sin embargo, el Papa
se negó a canonizarla el mismo día, a petición
de un grupo de cardenales.
La canonización más rápida que se ha presentado
en la historia de la Iglesia fue la de San Antonio de Padua, que
se dio en la fiesta del Pentecostés del año 1232,
y a sólo un año de su muerte por el papa Gregorio
IX. Por el contrario, San Alberto Magno, quien murió en
1280, fue declarado santo seis siglos y medio después por
Pío XI, en 1931.
III. FRASES CELEBRES EN HONOR A LOS SANTOS Y A LA SANTIDAD
"Nada se anteponga a la dedicación de Dios".
San Benito
"Al que se aleja de Dios, todo se aleja de él".
San Agustín
"Conocer a Dios, es amar a Dios".
San Agustín
"La salvación de los unos, depende de la oración
y el sacrificio de los demás".
Papa Pío XII
"No hay que buscar el bien de uno mismo, sino el bien de
los demás".
San Pablo (1Corintios 10,24)
"Es poca cosa ir al cielo solos".
Santa Teresa de Avila
"Señor dadme almas y llévate lo demás".
San Juan Bosco
"Me has llamado Señor, aquí estoy; habla Señor
que tu siervo escucha".
1Samuel 3,10
"Yo no he llegado aún a la meta o a la perfección,
lo que hago es luchar por alcanzarla, habiendo alcanzado a mí
Cristo Jesús".
San Pablo (Filipenses 3,12)
"El amor nos hace padecer, el padecer nos hace amar".
Santa María Pazzini
"Un santo triste, es un triste santo".
San Juan Bosco
"La santidad no es un lujo de unos pocos, sino el llamado
para todos".
Beata Madre Teresa de Calcuta
"Si cada año atacamos fuertemente uno de nuestros
defectos, alcanzaremos pronto la santidad".
Tomás de Kempis
(La imitación de Cristo)
"El mayor regalo que Dios le puede dar a un grupo de fieles,
es darle un sacerdote santo".
San Vicente de Paul
"De devociones absurdas y santos amargados, líbrame
Señor".
Santa Teresa de Avila
"Al atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el
amor".
San Juan de la Cruz
"Los siervos de Dios tienen que hablar poco, trabajar mucho,
y soportarlo todo".
San Gaspar del Búfalo
"Sólo las obras de los santos perdura".
Papa León XIII
"No podemos obrar el bien, sin antes dejar de haber dejado
el mal".
San Agustín
"Todavía en el cielo Jesús hace todo lo que
San José le pida".
Santa Teresa de Avila
"Por donde quiera que pasen los santos, dejan la huella
de Dios".
Santo cura de Ars
"No puede ser un medio santo, tiene que ser todo santo o
nada santo".
Santa Teresita deLisieux
"Todo hombre que no es un santo, es un cerdo".
León Bloy
"El mejor apóstol es el santo".
Documento de Puebla
"El mundo moderno necesita de santo virtuosos, así
como un ciudad azotada por la epidemia, necesita de médicos
y hospitales".
Simone Weil
"No lloréis, os seré más útil
después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente
que durante mi vida".
Santo Domingo de Guzmán
"Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra".
Santa Teresita del Niño Jesús
"La medida del amor, es amar sin medida".
San Francisco de sales
"Al que vencer el mal, haciendo el bien".
San Pablo (Romanos 12,21)
"El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo
no ha visto a Dios".
3 Juan 11
"Para el amor nada es imposible".
Santa Teresita del Niño Jesús
"El amor es la única forma posible de transformar
un enemigo en amigo".
Martín Luther King
"La verdadera riqueza en el hombre consiste en el bien que
puede hacer al mundo".
Mahoma
"Se muere de hambre, porque en el corazón de muchos
hombres ha muerto el amor".
A. Alvarez
"El camino más corto para llegar a Dios, es llevando
alivio al alma del prójimo".
Aby Said
"Las puertas del cielo no podrá abrirse, mientras
esté cerrada la de nuestro prójimo".
Marden
"La obra más bella es la de ser útil al prójimo".
Sófocles
"La bondad es el lenguaje que los ciegos pueden ver y los
sordos oír".
Mark Twain
"Si nos preocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos
quedará tiempo para los demás".
Madre Teresa de Calcuta
"Hay más felicidad en dar que en recibir".
Jesucristo (Hechos 20,35)
"La caridad borra el pecado".
San Juan de Dios
"Siempre que alivies el dolor de otro ser humano, tu vida
no será en vano".
Helen Keller
"Siempre tiene de donde dar, el que tiene repleto el corazón
de caridad".
San Agustín
"Darse a sí mismo es mejor que dar sólo alguna
cosa".
Beata Madre Teresa de Calcuta
"Aquel que salva un alma tiene su alma ganada".
San Agustín
"Cuando Dios nos confía una misión, nunca
nos pide algo que esté por encima de nuestras propias fuerzas".
Papa Juan Pablo II
"La virtud en el hombre se aumenta con la medida del sufrimiento".
Anónimo
"Dios resiste a los orgullosos, pero a los humildes de corazón
les da su bendición".
San Francisco de sales
"Aprende de Cristo lo que no aprende de los hombres".
San Agustín
"Quien vive con Cristo, no tiene miedo de encontrarse con
Él".
San Agustín
"Sin Jesús nada podemos hacer".
Juan 15,5
"Entre los cristianos no es importante quien es el más
fuerte, sino el más bueno".
George Desvalíeres
"Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca del
Señor".
San Pablo (1Corintios 1,31)
"Ya no soy quien vive, sino que es Cristo quien vive en
mí".
San Pablo (Gálatas 2,20)
"A todo puedo hacerle frente, pues es Cristo quien me sostiene".
San Pablo (Filipenses 4,13)
"La cruz de cada uno es suave si se lleva acompañada
con Cristo Jesús".
P. Luis Bossa
"La fuerza del cristiano nace en la cruz de Cristo".
Pablo Maurino
"Nuestro sufrimiento unido a la pasión del Señor,
tiene un poder inmenso sobre el corazón de Dios".
P. Critosforo
"Una vida sin amor no tiene sabor, pero una vida sin dolor
no tiene valor".
San Pío de Pietrelcina
"Viendo todo lo que Jesucristo ha hecho por mí, yo
ahora que hago por Él".
San Ignacio de Loyola
"La vida de los cristianos, debe ser una continuación
de la vida que llevó Jesús en la tierra".
San Juan de Eudes
"El día que los cristianos puedan expresar su fe
sin avergonzarse, será un gran paso en la humanidad".
El Ché Guevara
"Uno no es de verdad cristiano, al menos que hay convertido
a alguien al cristianismo".
Cardenal Suenens
"Para ustedes soy un obispo, entre ustedes soy un cristiano".
San Agustín
"El verdadero fin de la vida del cristiano, es conseguir
el Espíritu Santo".
San Serafín de Sarov
"La única razón de la vida del cristiano,
es la recompensa eterna".
San Agustín
"La vida del cristiano debe ser una continua penitencia".
Concilio de Trento
"La única competencia posible entre los cristianos,
es ver quien puede ofrecer el amor más grande".
Papa Juan Pablo II
"Voy a creer en el Dios de los cristianos, el día
que ellos tengan cara de Santos".
Federick Nietzche
"El gran mal del hombre moderno es haber perdido el sentido
del pecado".
Papa Pablo VI.