Obras de Misericordia corporales
Catecismo # 2447
San Mateo 25,31-46
1-Dar de comer al hambriento.
2-Dar de beber al sediento.
3-Vestir al desnudo
4-Visitar a los enfermos
5-Asistir al preso
6-Dar posada al caminante
7-Sepultar a los muertos.
Obras de misericordia espirituales
Catecismo 32447
1-Enseñar al que no sabe
2-Dar buen consejo al que lo necesita. (Col 3,16)
3-Corregir al que se equivoca. (Mt 18, 116-17)
4-Perdonar las injurias. (Mt 18, 21-22)
5-Consolar al afligido. (1Tes 5,11)
6-Tolerar los defectos del prójimo. (Col 3, 13)
7-Hacer oración por los difuntos. (2Mac 12,45)
LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA
Catecismo de la Iglesia Católica #2041-2043
Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea
de una vida moral referida a la vida litúrgica y que
se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas
leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica
tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable
en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral,
en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo. Los
mandamientos más generales de la Santa Madre Iglesia
son cinco: El primer mandamiento (oír misa entera los
domingos y fiestas de precepto) exige a los fieles participar
en la celebración eucarística, en la que se reúne
la comunidad cristiana, el día en que conmemora la Resurrección
del Señor, y en aquellas principales fiestas litúrgicas
que conmemoran los misterios del Señor, la Virgen María
y los santos.
El segundo mandamiento (confesar los pecados mortales al menos
una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de
comulgar) asegura la preparación para la Eucaristía
mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación,
que continúa la obra de conversión y de perdón
del Bautismo. El tercer mandamiento (comulgar por Pascua de
Resurrección) garantiza un mínimo en la recepción
del Cuerpo y la Sangre del Señor en relación con
el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana.
El cuarto mandamiento (ayunar y abstenerse de comer carne cuando
lo manda la Santa Madre Iglesia) asegura los tiempos de ascesis
y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas;
contribuyen a hacernos adquirir el dominio sobre nuestros instintos
y la libertad del corazón. El quinto mandamiento (ayudar
a la Iglesia en sus necesidades) señala la obligación
de ayudar, cada uno según su capacidad, a subvenir a
las necesidades materiales de la Iglesia.
Fuente Radio Kerigma Atlanta